Escuela para Docentes, Tijuana, B. C.
29, 30 de Septiembre y 1º de Octubre

Volteando atrás la mirada, recordamos un fin de semana mágico. Tuvimos una experiencia en Tijuana realmente reconfortante, enriquecedora. Vimos como maestras y maestros que llegaron en la incertidumbre, salieron con una sonrisa de oreja a oreja, con todas las pilas puestas para llevar los conocimientos adquiridos al aula, siempre buscando fomentar una mejor calidad de enseñanza y con ello, buscar una mejor sociedad.

La carpa, las sillas, el sonido, la tarima… todo estaba dispuesto, y fue así como dimos inicio a esta aventura, unas palabras de bienvenida y presentamos a Nora… con voz amable y confiada, nos llevó por los ríos de la lectura… Aziz con su incursión sorpresiva, Nora… Aziz…Nora… Los asistentes se conmovieron, rieron y se sorprendieron como no lo habían imaginado, sus gestos los delataban. Receso y el niñólogo apareció en escena. Era Emilio, que cautivó con su carisma y ritmos pegajosos a todos los que estábamos ahí, y hasta a algunos curiosos y visitantes casuales que se asomaban ante tanto alboroto. Ya no había marcha atrás. En menos de lo esperado lo único que podía escucharse era aquel “Yo tengo un tic, tic, tic… y el médico me ha dicho…” Salieron las sonrisas, los cantos, la música y el movimiento.

Ese día nos fuimos queriendo más, lo cual vendría después. Con un día nuevo, los maestros comenzaron a llegar un poco desubicados, reconociendo la alegría y el asombro del día anterior aun en su interior… El sábado por la mañana cada quien a su taller, ya saben, corriendo de un lado a otro, que falta eso, que pon aquí, que pon allá, cuelga esto, pega lo otro, pintura por favor, foamy allá, todo listo, comenzamos. Los talleres de 4 horas parecieron cortos, la teoría y la creatividad se conjuntaron para crear 7 pequeños espacios llenos de vitalidad, de una energía sin igual.

Carcajadas, juegos, llanto, besos, abrazos, miradas llenas de ilusión y asombro fueron los protagonistas. Los recesos se llenaron de comentarios positivos: “tienes que entrar a grafo”; “no sabes lo que hicimos con Edith”, “a mi me tocó ser un pez debajo del paracaídas y nunca me agarraron”; “aprendí a hacer trucos con un palo de escoba”; “mira mi muñequita de plastilina”; “tienes que tomar 1… 2… 3… por las matemáticas”. Los ahora niños liberados, no podían dejar de hablar, de reír, de cantar, de emocionarse, de sentir.

Ya los nombres de Martha, Edith y Moisés se iban repitiendo entre los maestros. Frans y Aziz les costaron más trabajo, por aquello de los nombres, Emilio y Nora, ya eran viejos conocidos.

Así se vivieron cada uno de los talleres, ¡¡¡muchas gracias por la experiencia!!!

La mañana del domingo asomaba con un poco de cansancio, pero con los mismos ánimos renovados para el último taller. Sin duda pasó rápido. Un poco de melancolía y nerviosismo por que la jornada terminaba, sabíamos que ahí no quedaría, que cada uno de los que asistieron, se llevaron un pedacito de cada tallerista, de cada compañero, que la experiencia había sido satisfactoria y que confiamos en que el día a día, a partir de este encuentro, iba a ser diferente, tendría que serlo, por que al ser participes del conocimiento tenemos ya el compromiso de compartirlo con los demás.

En total 2 conferencias y 7 talleres, 3 veces, llegó el cierre, lágrimas de felicidad, abrazos, música… el objetivo se logró y con creces…

  • Emilio y su palabra de niño, una palabra que todos pedían.
  • Frans, juegos y más juegos cooperativos, vaya que era divertido.
  • Edith creativa y los participantes más, lograron crear conceptos únicos.
  • Martha lo lúdico y lo plástico, en su conjunto mejor motricidad.
  • Aziz, la risa como terapia, jugaron, rieron, se enojaron, al final… una sonrisa.
  • Moises y los números, teoría y práctica, las matemáticas más divertidas.
  • Nora y las palabras, un placer jugar con ellas.

La semilla quedó sembrada y si la vida lo permite, germinará mes con mes. Confiamos en que esto será cada vez más grande, que logrará impactar directamente en las aulas. Algo que le hará la vida más fácil a todos los que se involucran diariamente en la educación

Damos gracias por la jornada, por la inquietud y el interés de la gente que asistió, por los conocimientos y el aprendizaje… sin duda un viaje sin regreso en los profundos caminos del educar. Nos vemos en el próximo.